
Anthropic documentó en el System Card de Claude Mythos Preview que el modelo encuentra y explota zero-days de forma autónoma en sistemas operativos y navegadores. Por eso no lo lanzó al público. Lo que revelan 200 páginas de evaluación interna sobre el nuevo umbral de la IA ofensiva.

El breakout time ha caído a 27 segundos. Los adversarios han industrializado su kill chain con IA y los SOC humanos ya no pueden seguir ese ritmo.

Google GTIG revela cómo grupos como APT31, APT42 y actores norcoreanos integraron activamente Gemini en sus operaciones durante el Q4 de 2025.

El uso no autorizado de IA por empleados crea brechas de seguridad masivas. Las organizaciones pierden datos sensibles ante la presión por ser eficientes.

Los agentes autónomos reducen el tiempo de respuesta ante incidentes de horas a segundos. La IR moderna exige IA que actúe, no solo que detecte.

GTIG de Google confirma malware con IA en operaciones activas: PROMPTSTEAL (APT28) y PROMPTFLUX generan código malicioso en tiempo real para evadir detección.

La ciberseguridad ya no es solo una carrera por proteger sistemas, sino una lucha por salvaguardar la percepción misma de la realidad.

La IA agéntica ya forma parte del arsenal del adversario. Comprender cómo opera del lado del ataque es el primer paso para usarla correctamente en defensa.

En apenas dos años los deepfakes han dejado de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en una amenaza operativa real.

La inteligencia artificial está redefiniendo lo que vemos, escuchamos y creemos.

La GenIA o IA generativa dejó de ser una promesa y opera ya como un factor tangible de productividad.

Las amenazas internas causan el 70% de las filtraciones corporativas. El mercado de Insider Threat Protection superará USD 38.000 M en 2036 con un CAGR del 19%.

La Agentic AI no consulta: actúa. Ejecuta tareas y toma decisiones sin supervisión, abriendo vectores de ataque que los controles tradicionales no cubren.

La confianza digital se ha convertido en el nuevo cimiento del mundo conectado.

Anteriormente la ciberseguridad se concentró en un único frente, el endpoint.

El 80% de las brechas sigue originándose en errores humanos. Change Healthcare perdió 1.000 millones en un ataque que la IA defensiva no logró detener a tiempo. El equilibrio entre automatización y criterio humano nunca fue tan crítico.

El rescate promedio creció un 500% hasta los 2 millones de dólares. LockBit 3.0 y BlackCat usaron IA para seleccionar víctimas y personalizar ataques en LATAM. Defender el endpoint ya exige la misma inteligencia que el ataque.

Con WormGPT y FraudGPT, cualquier persona puede lanzar campañas de phishing hiperrealistas sin saber programar. La inteligencia artificial cambió las reglas del cibercrimen para siempre.

Las organizaciones generan millones de eventos de seguridad al día. Sin Big Data, encontrar el ataque real entre el ruido es humanamente imposible.